18 de febrero de 2011

Los ejemplos que no lo son

En mis anteriores entradas hablé de que debemos educar con el ejemplo.

Una cultura donde vivir en harmonía y en la que es vital comportarse de forma que no haya malas vibraciones, ésa es la cultura japonesa. Pero el dar buen ejemplo se lleva hasta el otro extremo, en el que áquel que comete un error grave puede tener la obligación "moral" de suicidarse. Y si no tiene el valor para quitarse la vida, el estado (como otros muchos páises) le ayuda con su pena de muerte.

Este punto de vista negativo sobre uno de los extremos de la sociedad japonesa está muy bien descrito en el árticulo del País Semanal "42 años esperando la muerte" que he terminado de leer hace poco.

Del artículo citado:
Iwao Hakamada, de 74 años, es la persona que más tiempo lleva en un corredor de la muerte en todo el mundo. En 1968 le culparon de matar a cuatro personas. Muchos piensan que todo fue un montaje de la policía. Cada mañana que despierta en su celda de Tokio no sabe si será la última. En su país, las ejecuciones -668 desde 1946- llegan con solo una hora de preaviso.


Es especialmente interesante ver cómo un 85% de los japoneses apoyan la pena de muerte, pero no tienen interés en que el proceso que lleva a ella sea transparente. Hay poca presión para cambiar esto. Algunos apuntes sobre lo leído:
  • Desde 1948 hasta hace pocos meses no se había visto por dentro las salas de ejecución.

  • Al reo a muerte le pueden comunicar su ejecución cualquier día, a primera hora de la mañana, una hora antes de morir, por lo que viven en un estado cruel de tensión continua. Inhumano.

  • Sólo se han anulado 2 penas de muerte en todo este tiempo. A saber cuántos inocentes han muerto y cuántos culpables no han tenido una segunda oportunidad tras un (grave) error en su vida.

  • Todavía se utiliza la horca, medio muy primitivo, doloroso y normalmente lento o no 100% seguro de ejecución.
Os recomiendo leer el final del artículo... produce desasosiego.

Tengo mucho respeto por muchos principios de la cultura y la sociedad japonesa. Pero este punto de la pena de muerte choca de frente con mis valores humanos.

¿Qué os parece a vosotros? (especialmente a aquellos que también les gusta el Japón)

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