3 de abril de 2009

Boecio y la fe en la filosofía

Una cita que llevo en mi cartera desde ya hace 6 añitos casi:

"También tú, si quieres
con clara mirada
percibir la verdad,
y por el camino recto
recorrer el sendero,
expulsa los placeres,
expulsa el miedo,
ahuyenta también a la esperanza
y que no haya lugar para el dolor.
El espíritu está turbado
y atado por cadenas
cuando reinan estas pasiones."

De la "Philosophiae Consolatio", I, VII, 20-31; Boecio (aprox. 480 - 525 D.C.).

Hace 6 años que me leí este libro de "La consolación de la filosofía". Boecio resulta ser un hombre que cuando el imperio romano está prácticamente finiquitado se presenta como uno de los últimos filósofos clásicos, heredero de esos primeros grandes hombres de la Grecia antigua (Sócrates, Diógenes, la escuela pitágorica, Platón, Aristóteles, Epicuro, etc.).

Boecio participó en la pólitica de estos últimos coletazos del imperio romano y paso sus últimos momentos de la vida recluido en la carcel. Mala fortuna, vae victis.

Pero tuvo la fuerza de escribir una "consolación", escrito muy de moda por entonces. De la wikipedia os traslado esta parte descriptiva de la obra: "Se trata de un diálogo entre el propio Boecio y Filosofía, personaje alegórico femenino que se le aparece a Boecio para aclararle el problema del destino, de por qué los malvados logran recompensa y los justos no. Filosofía intenta suavizar su aflicción demostrándole que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien imperecedero, que coincide con la Providencia universal que gobierna todas las cosas, concepto este que toma del Estoicismo."

Acabo de descubrir que Boecio está santificado en Pavia, porque debió ser un buen teólogo y se le consideró martir, pero esta obra de la consolación es puramenta filosófica.

Dentro de este bonito libro que recomiendo leer, encontré este poema en el cual nos da la receta para vivir en equilibrio, cuidándonos de las cuatro pasiones clásicas:
  • Los placeres: ser un hedonista no es el camino. El placer es parte de la vida, pero no el centro de la misma ni la razón por la que hay que vivir. No confundamos la felicidad con el placer.
  • El miedo: tener miedo es algo natural y necesario, pero sin dejar que nos domine. Los valientes son los que superan el miedo, no los que lo desconocen u ignoran. Por otro lado, si nos domina el miedo, no actuaremos ni libres ni conforme a la armonía de la naturaleza.
  • La esperanza: los sueños son necesarios para encontrar un sentido a la vida, pero hay que tocar la tierra. No vivir únicamente en la esperanza, esperando... ¡Actúa! (sobre lo que puedas controlar/influir)
  • El dolor: ser indoloro es ser casi como un vegetal. Quien no sufra no aprende. Pero el que se agarrota por el dolor, no se mueve, no actúa.
Somos pasionales, pero tenemos la obligación ética de vivir en armonia con nuestro entorno. Cuando nos desviamos de esta armonía (algo constante), debemos corregir el rumbo. Reconocer nuestros errores ("soy un tonto/insensato/egoista") y contruir.

Nota final: en la wiki hay un vínculo también a un artículo de nuestro teórico, solitario y últimamente poco acertado Papa sobre este histórico hombre llamado Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio.

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